Programa Chiquitos
LOS PUEBLOS MISIONALES DE CHIQUITOS (BOLIVIA), ESCENARIO DE UN PROYECTO DE COOPERACION SUR-SUR IMPULSADO POR LA UCB-Ch Y LA UTPL : EL PROGRAMA CHIQUITOS

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Durante los siglos XVII y XVIII, los misioneros de la Compañía de Jesús fundaron en las vastas selvas del oriente boliviano quince pueblos en la región de Moxos (1681-1767) y once en la región de Chiquitos (1691-1767), continuando uno de los experimentos sociales más apasionantes de todos los tiempos, el “Experimento Sagrado” o “La República de Dios”, iniciado más de 80 años antes en tierras guaraníes.
Los hombres de Loyola, ayudados por los indígenas, supieron crear un rico mestizaje cultural cuyas manifestaciones pueden observarse y vivirse hoy en los Pueblos Misionales de la región de Chiquitos (Bolivia), con una extraordinaria fusión de elementos europeos y nativos que impregnan la arquitectura, la música, la pintura, la escultura … y que se manifiesta con fuerza en las tradiciones religiosas, los bailes populares y las costumbres y modo de ser de estos pueblos vivos. Por estas razones, que hacen únicos en el mundo estos lugares, seis de estos pueblos chiquitanos fueron declarados en 1990 por la UNESCO como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”: San Xavier, Concepción, San Miguel, San Rafael, Santa Ana y San José.
En efecto, mientras que en las misiones del Paraguay, Argentina, Brasil, etc., sólo quedaron ruinas y vagos vestigios de la época misional, en Moxos y muy especialmente en Chiquitos, nos encontramos una cultura viva celosamente mantenida por tres siglos, por lo que podremos participar de una ceremonia religiosa en los majestuosos y originales templos de la época, o vivir la emoción sin igual de la Semana Santa y otras fiestas y tradiciones populares con la impronta de la cultura de la misión. El carácter sencillo, bondadoso y hospitalario de los lugareños hace de cualquier visita una experiencia inolvidable.
Durante los trabajos de restauración y conservación de los templos misionales, dirigidos por el Arquitecto suizo Hans Roth, que dedicó buena parte de su vida a ello, éste hizo un descubrimiento extraordinario en los coros de las iglesias de San Rafael y Santa Ana (una cantidad similar se encontró en las antiguas misiones de Moxos): miles de partituras que nos confirman el gran desarrollo y la importancia que dieron a la música los jesuitas, formando orquestas y coros de altísima calidad que acompañaban a diario las ceremonias de la misión, donde también se fabricaban los instrumentos. Este archivo musical, único en el mundo, ha permitido también reconstruir la historia musical de las misiones guaraníes, de las que casi nada se conservaba. En total se han rescatado unas 12.000 hojas de música.
Para dar a conocer al mundo este tesoro musical, y para revitalizar esta herencia cultural, se creó hace doce años el Festival de Música Barroca y Renacentista Americana Misiones de Chiquitos, que hoy atrae a músicos y estudiosos del mundo entero, y que se celebra en forma itinerante en los mismos pueblos misionales donde esa música se compuso y se ejecutó, recorriendo más de 3.000 Km.
Todo ello hace de la región de Chiquitos un mundo fascinante y maravilloso, que merece la pena conocer y vivir con su magia singular y ese sabor inconfundible de lo auténtico. Un autor norteamericano de libros de viajes describe estos lugares como “el último paraíso”.
En este ambiente cargado de historia, de arte, de cultura y tradiciones, en medio de una naturaleza exuberante de tipo tropical, se desarrolla el Programa Chiquitos, impulsado conjuntamente por la Universidad Católica Boliviana – Chiquitos (UCB-CH) y la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) .
La región de Chiquitos, pese a lo dicho, es en la actualidad una zona deprimida, con poca población muy dispersa, escasos servicios sociales, malas comunicaciones y enormes distancias, con carencias de todo tipo. Desde San Ignacio de Velasco, el pueblo más grande de la región con 30.000 habitantes y sede del Programa, hay que recorrer 500 Km en 10 a 12 horas de viaje para llegar a la primera ciudad importante más cercana: Santa Cruz de la Sierra, capital del Departamento de Santa Cruz, al que pertenece la región chiquitana. El Departamento de Santa Cruz, es el más grande de los 9 que tiene Bolivia.
El Programa Chiquitos, a cargo de los Misioneros Identes, consiste en implementar en condiciones objetivamente adversas un modelo de universidad pequeña, flexible, muy adaptada a las necesidades reales de la región y de la gente, que pueda servir como motor impulsor del desarrollo y propiciar una mejora en las condiciones de vida de los lugareños. Para ello se eligió el modelo universitario UTPL, especialmente el Sistema de Educación a Distancia y el desarrollo de CITTES.
Mediante un convenio de alianza estratégica entre la UTPL y la UCB-CH, desde hace 5 años tesistas de muy diversas carreras de la UTPL vienen a trabajar durante un año en el Programa Chiquitos, involucrándose como personas y como profesionales en todo tipo de tareas para poner en marcha esta incipiente universidad. Este trabajo, realizado con enorme generosidad y entrega por los tesistas utepelinos equivale a la tesis, por lo que al volver a Loja presentan una memoria del trabajo realizado que les hace acreedores a la titulación correspondiente. Evidentemente, detrás de estos jóvenes está el apoyo de autoridades de la UTPL, Directores de carrera, Profesores, y mucha otra gente que de manera ejemplar nos ayuda a seguir adelante.
Ya son cerca de treinta jóvenes lojanos los que han pasado o están actualmente trabajando en el Programa Chiquitos, con grandes frutos que sólo pueden explicarse por la ilusión, el empeño y la poesía que le han puesto: Sistema de Educación a Distancia con tres carreras funcionando, conectado en forma permanente mediante Aula Virtual al sistema de centros UTPL, varios CITTES comenzando su singladura (Telemática, Agroindustrias, Turismo, Gestión Ambiental, etc) y muchos programas y sueños en la cabeza de todos que estamos tratando de hacer realidad. Lo más importante es que ya muchas personas de toda condición empiezan a beneficiarse de este trabajo.
La cosa está empezando, y son muchos los desafíos y dificultades a superar, pero el ánimo es grande y la esperanza inmensa, pues saber que estamos trabajando por el bien de las personas, y que nuestro granito de arena cuenta más de lo que nunca habíamos imaginado nos dan fuerzas para continuar.
En definitiva, una gran experiencia para todos los que estamos involucrados, con la riqueza de la convivencia y el trabajo codo a codo, las mil y una peripecias de cada día, y las alegrías y sinsabores de toda empresa, que hacen que ninguno de nosotros se arrepienta de haberse involucrado en el Programa Chiquitos. Como dijo una autoridad de la UTPL, gran conocedor e impulsor del Programa Chiquitos, pensando en replicar la experiencia… “si podemos hacerlo en Chiquitos, podemos hacerlo en el último rincón del mundo”.

















































